12
ago
Horas rupestres en espera
Estamos en la caverna, he pintado un
ciervo, algas y granos. Y espero tu voz. Los infantes juegan al calor del fuego
que cuidamos desde la última lágrima de nuestro dios. Tengo sed, pero hemos
recogido en los cuencos y antes de que la diosa se levante iré a saciarme.
Recuerdo tu piel, los rugidos en la
oscuridad y tu aroma a hierbas frescas. Has desaparecido bajo la sombra de tu
padre. Aún no tengo edad para enfrentarme a él. Ni a tu madre, la regenta de
estos territorios.
Mis labios tienen memoria de tus dientes.
Mis manos tienen el recuerdo de tu pelo. El cielo aún se acuerda de nuestras
figuras al borde del río. El río tiene reminiscencias de la catarata aguas
arriba y del mar que nos atrapa aguas abajo. Esta vida es un canto. He
aprendido a esperar una alegría cada día y por cada ojo que llora le buscaré el
doble de sonrisas.
Y hoy te espero, gacela de mi tiempo. Como
el agua, como la luz, como el fuego de la vida, como aire. Hoy te espero.
Texto:
Luis Cabrera Vigo
Imagen:
“Rupestre 5” de Ruth Galofre
This entry was posted
on lunes, agosto 12, 2013
at lunes, agosto 12, 2013
and is filed under
Cantos rupestres
. You can follow any responses to this entry through the
comments feed
.